27 abr. 2011

Orejuelas de Mataporquera, Valdeolea

Tal y como me lo habéis pedido, aquí os dejo una de las muchas variantes de las orejuelas típicas que se preparan en nuestros pueblos el día de Santa Eulalia, " La Pescueza", el 12 de febrero.
Retablo Iglesia de Santa Eulalia, Mataporquera. Fuente: mataporquera.es
Ingredientes
  • Aceite de oliva suave
  • 1 tira de piel de limón (mejor si es de cultivo ecológico)
  • 2 huevos
  • 2 cucharadas de azúcar y algo más para espolvorear por encima
  • Una copita de anís bien colmada (o una cucharadita de esencia de anís, o semillas verdes de anís)
  • Un vaso de leche (o agua)
  • Una pizca de bicarbonato (que puede ser sustituido por medio sobre levadura “Royal”
  • 1 kg, de harina aproximadamente 
Preparación

Lavar el limón, secarlo y cortarle una monda "lironda" (una tira de su piel). Calentar ¾ de un vaso de aceite con la cáscara de limón hasta que ésta se dore. Retirar del fuego y dejar que enfríe. Si en vez de licor, utilizáis “anises” (semillas de anís), ponedlos en el aceite caliente ya fuera del fuego, para que no se quemen.

En un cuenco batir muy bien los huevos con el bicarbonato (o la levadura en polvo) -hay quien bate primero las claras a punto de nieve y luego va incorporando con cuidado las yemas batidas-; después, echar el anís, la leche y el aceite (del que previamente habremos quitado la monda del limón y los anises). Incorporar poco a poco la harina que os vaya pidiendo, hasta lograr una masa homogénea.

Cuando ya no podáis seguir removiendo esa masa en el cuenco, sacarla y amasarla sobre una superficie plana y enharinada, añadiéndole la harina necesaria hasta conseguir una bola que no se pegue a las manos.

Dejar reposar la masa tapada con una rodea de algodón limpia (un trapo o paño de cocina) entre 20 minutos y una hora, a temperatura ambiente, aunque es preferible hacerlo en un lugar templadito, cerca de una estufa o del fuego de la cocina de carbón, la llamada cocina económica .

Tras el reposo, dividir la masa en trozos para poder trabajarla mejor y, con un rodillo untado a mano con aceite (o una botella, si queréis seguir la tradición) extender y aplastar bien la masa hasta que quede muy fina (esto es importante).

Cortar las láminas en tiras anchas (de unos 5 x10 cm) o en rombos, y freírlos en abundante aceite bien caliente. Si el aceite se pone negro, hay que cambiarlo.

Una vez doradas e hinchadas, colocarlas sobre papel de cocina para eliminar el exceso de aceite.

Servirlas en una fuente y espolvorearlas con azúcar.
 
Ya me contaréis... 
Otras recetas en:
Variantes de Galicia:
Orellas de Entroido
Orejas de Carnaval



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